ALIENS del fondo del mar
En las profundidades submarinas existe una fauna casi desconocida, capaz de vivir a oscuras en aguas hirvientes y sin oxígeno. Cómo son las criaturas que viven en las chimeneas hidrotermales, a miles de metros bajo la superficie. El argentino que bajó al Titanic cuenta su experiencia en exclusiva.
El número de especies que habita el fondo
de los océanos se estima entre 500.000 y 10.000.
Hay alrededor de 100.000 chimeneas hidrotermales.
2/3 de los corales vive a 5 kilómetros de
profundidad, en temperaturas muy frías. Pueden
alcanzar los 35 metros de altura.
}Las criaturas del fondo del mar viven en absoluta
oscuridad, suelen ser ciegas y blancas. Crecen lentamente
y son longevas (superan los 30 años de vida).
Varios laboratorios científicos apuestan
a obtener drogas anticancerígenas y antibióticos
nuevos a partir las especies que viven en lugares
extremos.
La pesca de fondo pone en peligro a muchas de las
especies que habitan este mundo desconocido.
Con su característica “erre” de la traducción
francesa al castellano, Jacques Custeau patentó de una vez
y para siempre la expresión “profundidades submarinas”.
Como un conjuro, bastaba escuchar esas dos palabras para sumergirse
en un mítico lugar oceánico, bello y riesgoso, al que
valía la pena conocer. Si bien el oceanógrafo francés
fue uno de los primeros en hacer realidad a las legendarias bestias
del fondo del mar, jamás hubiera imaginado lo que muestra NEO
en estas páginas. Recién en los últimos 20 años
los científicos han podido descender kilómetros, hasta
alcanzar lugares que no tienen nada que envidiarle a Marte. Allí,
donde lo único que aleteaba era el pavor, encontraron un mundo
de criaturas bizarras y fascinantes.
En el fondo de algunos océanos se abren profundas fosas producidas
por terremotos y sobresalen volcanes que escupen magma del centro
de la Tierra. En esa caliente oscuridad –que se pensaba tan
estéril como los helados polos– existe una fauna tan
diversa y rara que todavía no ha recibido nombre científico.
Estas criaturas parecen provenir más del espacio exterior que
del interior más hondo de la Tierra. Y aunque la teoría
de los aliens está muy lejos de ser verdad, fue la que motivó
al cineasta James Cameron (director de Titanic) a zambullirse en mini
submarinos para filmar a los “extraterrestres” del fondo
del Atlantico y del Pacífico. “Toda mi vida me pregunté
qué había más allá del horizonte, y debajo
de él”, confesó Cameron. “Cuando tuve la
oportunidad de viajar al suelo oceánico para observar a las
criaturas extraordinarias que pululan allí, y buscar las claves
que podrían permitir la vida en otros planetas, no podía
esperar para ir”. Junto con biólogos marinos y geofísicos
de diversas universidades norteamericanas y científicos de
la NASA, Cameron filmó la bizarra fauna que habita las chimeneas
hidrotermales. De origen volcánico, estos agujeros rocosos
exhalan plumas de agua híper caliente plagadas de compuestos
químicos que surgen del interior de la Tierra. Como puede verse
en la película Criaturas del abismo -que ya se consigue en
DVD en la Argentina-, en esos ambientes donde se pasa del agua helada
a temperaturas que derriten a un submarino, existen formas de vida
extrema (cangrejos ciegos, gusanos tubulares, artrópodos fluorescentes,
peces horripilantes, anémonas gigantes, pulpos con orejas,
calamares transparentes y muchos otros misteriosos seres microscópicos)
que bien podrían habitar subsuelos como los de otros planetas,
aparentemente muertos.
Todos estos bichos se han acostumbrado a vivir sin Sol e incluso
sin oxígeno. Para habitar los infiernos submarinos, procesan
los elementos químicos –la mayoría, tóxicos
para el ser humano- y los minerales que surgen del magma terráqueo
en contacto con las corrientes oceánicas más frías,
hasta que los transforman en energía y comida.
Esta fauna, denominada “bentoica” por la profundidad
en la que habita, se ha transformado en una de las vedettes de la
ciencia marina. ¿Por qué? Han demostrado que se puede
vivir en condiciones extremas. Y que alcanza con que exista agua
y ciertos elementos químicos para que la vida surja. Aquí,
allá y en todas partes.
Cada vez más universidades crean programas e institutos dedicados
a la investigación del océano profundo. El más
veterano es el del NOAA (el organismo gubernamental de los Estados
Unidos que se ocupa de la atmósfera y los océanos),
que cuenta con barcos, submarinos y laboratorios propios. Su mayor
desafío hoy es Aquarius, un laboratorio bajo el agua en la
Florida que sirve como habitáculo permanente para los investigadores,
mientras los huracanes no dispongan lo contrario.
Mientras tanto, sigue en pie la misión Revel 2005, integrada
por docentes de escuelas primarias y secundarias de los Estados
Unidos, que viajan cada año a las profundidades del Pacífico,
allí donde humean las chimeneas volcánicas, se abren
fosas abisales, como las Marianas, y emergen crestas montañosas,
como la Dorsal del Este del Pacífico o la Juan de Fuca.