Año 1 / Edición N° 9 / DICIEMBRE /
 
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TEATRO
ESCENARIO MULTIMEDIA
En el Centro Cultural Borges, internet, cámaras digitales y actores convergen en un megashow que propone generar nuevos lenguajes. Tecnoescena 05 apuesta a exhibirlos y dejarlos fluir por la red.
 

Tecnoescena es una movida experimental que puede desatar paradojas y debates. Pero, también, que le da una oportunidad al talento frente al desafío que plantea el arte futuro: mostrar la creatividad artística de las nuevas generaciones en tiempo real.
¿Tecnología y arte? Sí, pero tampoco es para tanto: los conocimientos científicos y técnicos estuvieron ligados al arte desde tiempos inmemoriales. Basta pensar en la obra del genial Leonardo. Con el tiempo, todo se fue especializando. La tecnología quedó asociada a la producción industrial y, entre los avatares de la oferta y la demanda, algunos olvidaron la potencialidad del mix.
Los vientos de cambio –siglo XXI mediante– soplan fuerte y los tecnoadictos avanzan y los que no, tampoco zafan: hacen falta espectadores con ganas de interactuar.
El común de los mortales manipula gadgets, sitios web, chat, mini cámaras de video y programitas de sonido digital. Los usos y tecno costumbres cotidianas pueden colaborar y hasta gestar un hecho artístico plasmado en instalaciones, performances y, por qué no, obras teatrales.
Esta es la apuesta del Tecnoescena 05, a cargo de Javier Acuña (Alternativa Teatral) y Pablo Iglesias (Aldea Global). Ellos dieron el puntapié inicial para que el tecnoarte explote y crezca. Javier Acuña es el precursor de un sitio web (www.alternativateatral.com) pionero en materia de movidas teatrales independientes y off del país.
La opción que ambos ofrecen no sólo es tecnológica sino también bastante inusual. “Los espectadores no se van a encontrar con las clásicas butacas de la sala teatral sino que asistirán a un predio (el pabellón Berni del Centro Cultural Borges) en el que van a poder circular y elegir el lugar desde donde quieran ver la obra”, comenta Acuña.
El evento se juega por el arte en tiempo real, de modo que todo estará allí: los actores, el público y los cibernautas que podrán seguirlo paso a paso por internet a través del sitio Aldea Global (www.aldeaglobal.net.ar), especializado en e-learning y producciones multimediales.
“En algunos espectáculos –continúa Acuña– no se le va a pedir a la gente que apague los celulares ni que deje de circular o hablar porque precisamente ésa es la idea: que todo suceda en tiempo real y que, junto con los actores, por ocupar un mismo espacio, público y artistas construyan la obra como un todo único e irrepetible”. En este sentido, el espectáculo Digidramamancia confirma la idea. El guión de la obra surge de la lectura de las huellas digitales de los espectadores trabajadas desde imagen y sonido, transmitidos por actores y músicos a partir de tres principios: azar, aleatoriedad y Teoría del Caos. “La intención es actuar algo que ya está escrito en las personas que asisten al evento; con las huellas de todos se completa la obra, cada función será distinta e irrepetible”.
También habrá charlas y debates gratuitos a cargo de organizadores y realizadores. Algunas curiosidades serán expuestas en el predio en forma permanente. Por ejemplo, el video-instalación Transbody, de Paula Gaetano Adi, quien recrea un Cyborg originado tras una convocatoria que lanzó vía web a distintas partes del mundo en diciembre del 2004. La consigna: colocarse una cámara de video a la altura del vientre y filmarse de la cintura para abajo o en sentido inverso. El resultado: transbodies o sujetos híbridos construidos por Gaetano a partir de miles de videos recibidos. Los transbodies –define la realizadora– “son el resultado de una operación aleatoria de la tecnología, ni hombres ni mujeres, simplemente seres nuevos de la familia Cyborg, formados por otros dos sujetos que donaron sus mitades”.
Hay más. La instalación sonoro interactiva Tango Virus, a cargo del grupo Proyecto Biopus, crea y recrea desde el movimiento. Desde hace algunos años, el equipo viene desarrollando algoritmos para imagen digital, net art e instalaciones interactivas. En este caso, Biopus rinde homenaje a Astor Piazzolla. “Lo elegimos porque su espíritu de búsqueda dio una nueva vida al tango”, comenta a NEO Emilio Causa, un ingeniero en Sistemas que integra el grupo.
El público podrá modificar en tiempo real algún tango del autor. Al bailar lo que se está escuchando, los movimientos se transforman en un comportamiento viral, generando un patrón visual que ataca al tema musical, haciendo que varíe al punto de fallecer.
Extraño ¿no? Habrá que ver para creer. Estas son sólo algunas puntas que Tecnoescena 05 dejará picando al culminar el año. Nuevos horizontes, nuevos interrogantes, deparan a la relación tecno artística.
Si querés más, acercate y participá. Los organizadores juran que esto es tan sólo el principio. Que la verdadera fiesta está por empezar.

 
 
 
MÚSICA
Expresiva fusiÓn porteña
Dos exponentes de las posibles mixturas de la música ciudadana. El 2x4 deja por un rato el fuelle y se queda con el saxo. Una ruta sorprendente plasmada en los trabajos de Pablo Porcelli y El Noneto.
 
 
 
PABLO PORCELLI ENSAMBLE
Vientos de cambio.
vientos de cambio
El tercer disco de la agrupación Pablo Porcelli Ensamble propone un cambio en el escenario tanguero. Una clara muestra de la versatilidad de un músico que compuso piezas para obras de teatro, documentales y emisiones radiales. Su disco, Vientos de Cambio, invita a dar un paseo por los sonidos urbanos donde condensa, con talento y expresividad, los sonidos del tango y el jazz.
Diez temas que resumen la apertura de un saxofonista que pasó por el jazz y el funk, combinándolos con el inconfundible aire arrabalero de la ciudad. El disco cuenta con la colaboración del prestigioso bandoneonista Ernesto Baffa, potenciando la expresividad de un tango que también puede sonar a metal oxidado.
 
 
 
EL NONETO
Sólido paisaje urbano
Los nueve regresan a las raíces de la música ciudadana y el tango a partir de una mega formación de instrumentos de viento. Seis de ellos son saxos, en sus distintas variantes: barítono, alto, tenor, soprano con una base de contrabajo, piano y batería. Sus nueve integrantes intercambian su educación en el jazz con el placer y gusto personal por el folklore y el tango. Entre los temas se destacan las interpretaciones de La Muerte del Ángel y Oblivion de Piazzolla, Soledad de Gardel y La Añera de Yupanqui. Una alternativa audaz y atractiva que potencia los infinitos rumbos de la música ciudadana.
 
 
 
FEDERICO GIL SOLÁ & EXILIADOS
La suerte y la palabra
El batero de Divididos recorre un nuevo camino enriquecido por los aportes del rock, el blues y el folklore. Lejos del famoso trío rocker nacional, se exilia con Gustavo Bustos (guitarra) y Sebastián Villegas (bajo) para formar una nueva banda. El disco incluye 14 temas donde asoma indistintamente la voz ronca y melancólica de Gil Solá, que puede tanguear una melodía de esquina porteña, sonar a blues gastado de bar neoyorquino –On the way to hell, Terrible man- o animarse con el folklore, siguiendo a una guitarra criolla. Un pasado de mucho rock y una talentosa batería en busca de nuevos rumbos, que promete seguir ampliando las fronteras musicales.
 
 
 
CINE
Un relato universal
Oliver Twist, el clásico de la Charles Dickens sobre las aventuras de un niño huérfano, llega al cine con el director Roman Polanski.
 
Pinta tu aldea y serás universal”, dice el refrán, que aquí se aplica a rajatabla. La historia –si no la leíste, estás a tiempo- se basa en una novela de Charles Dickens sobre las peripecias de Oliver Twist, un niño huérfano que lucha por sobrevivir y emerger de la sórdida oscuridad de una ciudad lejana, más parecida a Bombay o a Bangkok que al Londres actual. Enormes masas migratorias se desplazan a la metrópoli, donde la producción industrial y el hacinamiento son paisajes cotidianos. Esa antigua ciudad del pecado, donde las calles se parecen a burdeles y enjambres de niños pasados de alcohol son parte del mundo del delito, es un escenario que el Dickens periodista conocía a la perfección, especialmente cuando en 1834 –siendo cronista parlamentario– le tocó cubrir el debate por la aprobación de La Ley de Pobres.
El guionista Ronald Harwood (quien ya había adaptado El Pianista) logró condensar una pieza de época en dos horas, fieles a la novela. Oliver Twist, que empieza por una travesía solitaria, termina pintando un lienzo sobre la naturaleza humana.
     
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