En el Centro Cultural Borges,
internet, cámaras digitales y actores convergen en un megashow
que propone generar nuevos lenguajes. Tecnoescena 05 apuesta
a exhibirlos y dejarlos fluir por la red.
Tecnoescena
es una movida experimental que puede desatar paradojas y debates.
Pero, también, que le da una oportunidad al talento
frente al desafío que plantea el arte futuro: mostrar
la creatividad artística de las nuevas generaciones
en tiempo real.
¿Tecnología y arte? Sí, pero tampoco
es para tanto: los conocimientos científicos y técnicos
estuvieron ligados al arte desde tiempos inmemoriales. Basta
pensar en la obra del genial Leonardo. Con el tiempo, todo
se fue especializando. La tecnología quedó asociada
a la producción industrial y, entre los avatares de
la oferta y la demanda, algunos olvidaron la potencialidad
del mix.
Los vientos de cambio –siglo XXI mediante– soplan
fuerte y los tecnoadictos avanzan y los que no, tampoco zafan:
hacen falta espectadores con ganas de interactuar.
El común de los mortales manipula gadgets, sitios web,
chat, mini cámaras de video y programitas de sonido
digital. Los usos y tecno costumbres cotidianas pueden colaborar
y hasta gestar un hecho artístico plasmado en instalaciones,
performances y, por qué no, obras teatrales.
Esta es la apuesta del Tecnoescena 05, a cargo de Javier Acuña
(Alternativa Teatral) y Pablo Iglesias (Aldea Global). Ellos
dieron el puntapié inicial para que el tecnoarte explote
y crezca. Javier Acuña es el precursor de un sitio
web (www.alternativateatral.com) pionero en materia de movidas
teatrales independientes y off del país.
La opción que ambos ofrecen no sólo es tecnológica
sino también bastante inusual. “Los espectadores
no se van a encontrar con las clásicas butacas de la
sala teatral sino que asistirán a un predio (el pabellón
Berni del Centro Cultural Borges) en el que van a poder circular
y elegir el lugar desde donde quieran ver la obra”,
comenta Acuña.
El evento se juega por el arte en tiempo real, de modo que
todo estará allí: los actores, el público
y los cibernautas que podrán seguirlo paso a paso por
internet a través del sitio Aldea Global (www.aldeaglobal.net.ar),
especializado en e-learning y producciones multimediales.
“En algunos espectáculos –continúa
Acuña– no se le va a pedir a la gente que apague
los celulares ni que deje de circular o hablar porque precisamente
ésa es la idea: que todo suceda en tiempo real y que,
junto con los actores, por ocupar un mismo espacio, público
y artistas construyan la obra como un todo único e
irrepetible”. En este sentido, el espectáculo
Digidramamancia confirma la idea. El guión de la obra
surge de la lectura de las huellas digitales de los espectadores
trabajadas desde imagen y sonido, transmitidos por actores
y músicos a partir de tres principios: azar, aleatoriedad
y Teoría del Caos. “La intención es actuar
algo que ya está escrito en las personas que asisten
al evento; con las huellas de todos se completa la obra, cada
función será distinta e irrepetible”.
También habrá charlas y debates gratuitos a
cargo de organizadores y realizadores. Algunas curiosidades
serán expuestas en el predio en forma permanente. Por
ejemplo, el video-instalación Transbody, de Paula Gaetano
Adi, quien recrea un Cyborg originado tras una convocatoria
que lanzó vía web a distintas partes del mundo
en diciembre del 2004. La consigna: colocarse una cámara
de video a la altura del vientre y filmarse de la cintura
para abajo o en sentido inverso. El resultado: transbodies
o sujetos híbridos construidos por Gaetano a partir
de miles de videos recibidos. Los transbodies –define
la realizadora– “son el resultado de una operación
aleatoria de la tecnología, ni hombres ni mujeres,
simplemente seres nuevos de la familia Cyborg, formados por
otros dos sujetos que donaron sus mitades”.
Hay más. La instalación sonoro interactiva Tango
Virus, a cargo del grupo Proyecto Biopus, crea y recrea desde
el movimiento. Desde hace algunos años, el equipo viene
desarrollando algoritmos para imagen digital, net art e instalaciones
interactivas. En este caso, Biopus rinde homenaje a Astor
Piazzolla. “Lo elegimos porque su espíritu de
búsqueda dio una nueva vida al tango”, comenta
a NEO Emilio Causa, un ingeniero en Sistemas que integra el
grupo.
El público podrá modificar en tiempo real algún
tango del autor. Al bailar lo que se está escuchando,
los movimientos se transforman en un comportamiento viral,
generando un patrón visual que ataca al tema musical,
haciendo que varíe al punto de fallecer.
Extraño ¿no? Habrá que ver para creer.
Estas son sólo algunas puntas que Tecnoescena 05 dejará
picando al culminar el año. Nuevos horizontes, nuevos
interrogantes, deparan a la relación tecno artística.
Si querés más, acercate y participá.
Los organizadores juran que esto es tan sólo el principio.
Que la verdadera fiesta está por empezar.
MÚSICA
Expresiva fusiÓn porteña
Dos exponentes de las posibles mixturas
de la música ciudadana. El 2x4 deja por un rato el fuelle y
se queda con el saxo. Una ruta sorprendente plasmada en los
trabajos de Pablo Porcelli y El Noneto.
PABLO PORCELLI ENSAMBLE
Vientos de cambio. vientos de cambio
El tercer disco de la agrupación Pablo Porcelli Ensamble
propone un cambio en el escenario tanguero. Una clara muestra
de la versatilidad de un músico que compuso piezas para
obras de teatro, documentales y emisiones radiales. Su disco,
Vientos de Cambio, invita a dar un paseo por los sonidos urbanos
donde condensa, con talento y expresividad, los sonidos del
tango y el jazz.
Diez temas que resumen la apertura de un saxofonista que pasó
por el jazz y el funk, combinándolos con el inconfundible
aire arrabalero de la ciudad. El disco cuenta con la colaboración
del prestigioso bandoneonista Ernesto Baffa, potenciando la
expresividad de un tango que también puede sonar a metal
oxidado.
EL NONETO
Sólido paisaje urbano Los nueve regresan a las raíces de la música
ciudadana y el tango a partir de una mega formación de
instrumentos de viento. Seis de ellos son saxos, en sus distintas
variantes: barítono, alto, tenor, soprano con una base
de contrabajo, piano y batería. Sus nueve integrantes
intercambian su educación en el jazz con el placer y
gusto personal por el folklore y el tango. Entre los temas se
destacan las interpretaciones de La Muerte del Ángel
y Oblivion de Piazzolla, Soledad de Gardel y La Añera
de Yupanqui. Una alternativa audaz y atractiva que potencia
los infinitos rumbos de la música ciudadana.
FEDERICO GIL SOLÁ & EXILIADOS
La
suerte y la palabra
El batero de Divididos recorre un nuevo camino enriquecido por
los aportes del rock, el blues y el folklore. Lejos del famoso
trío rocker nacional, se exilia con Gustavo Bustos (guitarra)
y Sebastián Villegas (bajo) para formar una nueva banda. El
disco incluye 14 temas donde asoma indistintamente la voz ronca
y melancólica de Gil Solá, que puede tanguear una melodía de
esquina porteña, sonar a blues gastado de bar neoyorquino –On
the way to hell, Terrible man- o animarse con el folklore, siguiendo
a una guitarra criolla. Un pasado de mucho rock y una talentosa
batería en busca de nuevos rumbos, que promete seguir ampliando
las fronteras musicales.
CINE
Un relato universal
Oliver Twist, el clásico de la Charles
Dickens sobre las aventuras de un niño huérfano, llega al cine
con el director Roman Polanski.
Pinta
tu aldea y serás universal”, dice el refrán,
que aquí se aplica a rajatabla. La historia –si
no la leíste, estás a tiempo- se basa en una novela
de Charles Dickens sobre las peripecias de Oliver Twist, un
niño huérfano que lucha por sobrevivir y emerger
de la sórdida oscuridad de una ciudad lejana, más
parecida a Bombay o a Bangkok que al Londres actual. Enormes
masas migratorias se desplazan a la metrópoli, donde
la producción industrial y el hacinamiento son paisajes
cotidianos. Esa antigua ciudad del pecado, donde las calles
se parecen a burdeles y enjambres de niños pasados de
alcohol son parte del mundo del delito, es un escenario que
el Dickens periodista conocía a la perfección,
especialmente cuando en 1834 –siendo cronista parlamentario–
le tocó cubrir el debate por la aprobación de
La Ley de Pobres.
El guionista Ronald Harwood (quien ya había adaptado
El Pianista) logró condensar una pieza de época
en dos horas, fieles a la novela. Oliver Twist, que empieza
por una travesía solitaria, termina pintando un lienzo
sobre la naturaleza humana.